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Pensaba que dormía y en realidad no estaba soñando. Retroceder el tiempo ya no era una opción. Me comentan que ahora ríes con estruendo, quisiera escucharte algún día. ¿Qué ibas a ser mi perdición?. Pérdida estoy ahora que te fuiste. No, no estaba soñando, era noche de verdad, continúas siendo tiempo, irreversible, constante, que corre al futuro, que no lo alcanzo. ¿Cómo será escucharte?. No puedo dejar de pensar en tu rostro, en tus gestos al reír, pienso pero no imagino, no tengo una imagen a la cual remitirme. ¿De verdad fuiste tan infeliz? ¿Por qué no puedo recordar tu gesto de risa?. Más fácil decir que no pude contigo, que me hiciste mucho daño y tirarme a llorar y que el mundo a mis pies me consolara y odiarte. Que ellos te odien también. Pero no. Me esfuerzo por recordar los malos momentos, por sentirlos y después soñarlos despierta y escribir sobre ellos. Pero, no. (Se queda dormida)
He olvidado preguntarte ¿Porqué los caminos tienen qué ser como son?
Y es que empiezo a tener dudas acerca de si esos actos, son sinceramente correctos o no.
Si como dijo Nietzsche cada momento de nuestra vida lo viviremos infinitas veces, tengo claro como querría que fueran esos momentos, sé perfectamente lo que quiero en ellos y es entonces cuando no tenerlo asusta demasiado como para pensar siquiera en alcanzar al Superhombre.
Sabra entende mis gestos. Murmurará en chiste. Comprará comida chatarra en el oxxo para satisfacer mi organismo. Será matemáticoingenieroadministradorcomunicólocontadorpolítico para ayudarme con mis tareas escolares. Borrará cada una de mis lágrimas con chistes. Me invitará a eventos o los organizará para que vaya. Se despedirá de mí 30 veces y siempre será por un lapso no mayor de 3 horas. Me regalará cosas que servirán para el baúl de los recuerdos y nunca nunca me dejará por otra.
Amén.
Y me barres, toda, con todo y palabras y ya no tengo palabras para escribir, nunca más.
Fué como escupirle en la cara. Jamás he escupido, jamás había ofendido a alguien, pero esta vez, fué algo peor. Peor porque no se lo esperaba, ni yo misma me lo esperaba, fué como matar y luego arrepentirme al instante. Yo quisiera arrepentirme y matar, pero ya hice algo peor, fué como matar y luego matarme, fué bueno, al menos para morir.
Corría y me cansaba
Gritaba y me callaban
Me acostaba pero no me dormía
Bailaba y comía azúcar.
Y sobre todas las cosas.. quería un carrito de hot dog.
Ahora bonita y grande, aún lo quiero.
Conozco el término, lo he usado. Digo con frecuencia que me encuentro muy feliz porque al decirlo las personas no me ven con lástima y no hacen preguntas. Yo no sé a ciencia cierto si he sido feliz alguna vez en mi vida, o sólo he ido repartiendo la palabra sin cesar. No digo que mi vida ha sido muy dura o que tengo que reprocharle algo a mi existir, en realidad quiero seguir usando el término, aunque no sepa que significa y si es realmente mi estado de ánimo. Me han dicho que así se dice, y mientras no encuentre una palabra que pueda realmente darle significado a mi sonrisa y mis brincos mañaneros, seguré siendo feliz.
Es cuestión de ver lo bueno. Sí, ya no te puedo nombrar, ni maldecir, ya no puedo escribirte poemas de amor ni dormir a tu lado. No, ya no usaré más tu nombre, ni vertiré mi odio en tus días, ya no seremos suma, ni unidad.
En cambio podremos hablar, conocer, llorar sin tapujos. Me podrás abrazar sin compromiso y odiar sin remordimiento. No más llanto, no más sin sabores,ya no buscaremos remedios ni nos reprocharemos nuestro tiempo.
Es tan bueno como malo, es tan nuevo como del pasado. Es cuestión de ver lo malo, para no arrepentirnos..
Cuando tuvo conciencia de lo sucedido era demasiado tarde. Nunca lo supo y además ella era una loca que se acostaba con las letras y despertaba envuelta en poemas, no se podía competir con eso. Como una realidad perfecta lo aceptó y volvió a sus cuentos fantasmas que nunca escribía que nadie leía, pero ella se juraba escritora y a todo el que pasaba por su vida les decía: "yo ya leí eso, he escrito ciento de cosas, ya canté en aquel teatro, recité poesía en aquella plaza y me acosté con todo amante del arte que puedas pronunciar". No estaba loca, ni tan errada, pero no podía dormir, ni despertar como ella y mientras se recortaba las letras que salían de su mente para pegarselas en el cuerpo, volvío a tu eterno insomio de agonía y engaños.
Sumando algunas verdades muy evidentes, las cosas no pueden seguir así. Se estaban destruyendo. Con calma, como si en esto de destruirse ninguno tuviera la menor prisa. Se hacían heridas y hurgaban en la carne abierta con un palillo, un tenedor, un cuchillo de cocina según la hora y el humor,había momentos en que ya no lo hacían con furia, simplemente con curiosidad, como averiguando los límites del sufrimiento, los límites del aburrimiento.









